Resultados ENVIS 2026 pone foco en la ejecución territorial, gobernanza y acuerdos intergeneracionales

Antofagasta, 27 de mayo de 2026. Con foco en los desafíos de desarrollo territorial, gobernanza y cohesión social, este miércoles se realizó la presentación oficial de resultados del Encuentro Nacional de Vinculación Social (ENVIS 2026), proceso que se desarrolló en enero pasado y reunió a más de 2.000 representantes del mundo público, privado, social y comunitario de distintas regiones del país.

El hito de presentación y socialización de los principales resultados fue encabezada por el Gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz y presentada por Sebastián Salinas, fundador y director ejecutivo de Balloon Latam, y Camilo Herrera, director ejecutivo de Corporación 3xi, quienes dieron a conocer las conclusiones surgidas de más de 100 mesas de conversación realizadas durante el encuentro efectuado en enero pasado.

“Para nosotros, este informe no es un papel con datos; es el reflejo de un proceso metodológico tremendo que construimos en terreno con más de 2.000 personas. Aquí hay un análisis cuantitativo y cualitativo profundo que demuestra que cuando la comunidad, las empresas y el sector público se sientan a la mesa, la magia de la colaboración pasa. Lo que estamos compartiendo hoy desde Antofagasta para Chile no es el cierre de nada, sino el insumo para activar una conversación permanente. El desafío ahora es usar estos hallazgos para mover la aguja y responder a lo que los territorios realmente necesitan.” cuenta Sebastián Salinas, director ejecutivo de Balloon Latam.

Uno de los principales hallazgos del informe apunta a una brecha persistente entre las estrategias de desarrollo anunciadas y su implementación concreta en los territorios

“Chile no tiene escasez de diagnósticos ni de proyectos. Lo que hoy está tensionado es la capacidad de coordinación, la confianza entre actores, que permita transformar esas oportunidades en trabajo conjunto para el bienestar concreto para las personas. Y en Antofagasta ya fuimos capaces de sentarnos en una mesa, y conversamos de crecimiento económico. La invitación es a tomar conciencia de que también existen capacidades reales de diálogo y por tanto está a la mano la colaboración” afirmó Camilo Herrera, director ejecutivo de Corporación 3xi.

Junto a esto los resultados fueron comentados por un panel denominado “Voces del Desarrollo” donde participaron: Pablo Pisani, vicepresidente de asuntos corporativos y comunicaciones de Escondida | BHP, María Cecilia Hernández, Rectora de la Universidad Católica del Norte, Paula Tiznado, Jefa de Asuntos Territoriales de Antofagasta Minerals, Esther Croudo, Co-Fundadora de Alianza Antofagasta y Mirta Solís Cenzano, presidenta y representante legal de la comunidad indígena atacameña de Catarpe.

Pablo Pisani, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Escondida | BHP, señaló que “ENVIS deja una reflexión importante sobre cómo seguimos construyendo desarrollo desde los territorios y con las personas en el centro. Antofagasta tiene mucho que aportar a esta conversación, ahora el desafío es avanzar para que estos diálogos se traduzcan en acciones, acuerdos y nuevas formas de colaboración que contribuyan al bienestar y desarrollo de la región”.

El reporte identifica tres desafíos prioritarios para avanzar hacia un desarrollo territorial más sostenible y con mayor legitimidad social:

Brecha entre planificación y ejecución

El documento advierte que gran parte de las tensiones territoriales se producen por la distancia entre las decisiones tomadas a nivel central y la experiencia cotidiana de las comunidades. Los participantes coincidieron en que la descentralización requiere mayores capacidades locales, continuidad institucional y colaboración efectiva entre sectores.

Acuerdos intergeneracionales

Otro de los hallazgos apunta a la necesidad de integrar distintas visiones generacionales frente al desarrollo, especialmente en regiones donde conviven industrias tradicionales, nuevas demandas sociales y cambios culturales acelerados.

Gobernanza multisectorial

El informe releva además el rol de la sociedad civil y de las organizaciones territoriales como articuladores entre Estado, empresas y comunidades, especialmente en zonas donde existen altos niveles de inversión y complejidad social, como ocurre en el norte del país.

La presentación en Antofagasta forma parte del proceso de devolución territorial de ENVIS 2026 y antecede la próxima edición del encuentro, que se realizará en la Región del Biobío entre el 8 y el 10 de enero de 2027.

Columna del Director Ejecutivo de 3xi, Camilo Herrera: “El país que no sale en los noticiarios”

Jorge Drexler nos acaba de regalar la canción “Nuestro trabajo / Los puentes”. Habla de hacer el trabajo que cada uno sabe que le toca hacer. Y cuando uno mira la realidad chilena con esa canción en la cabeza, algo llama la atención. Una parte importante de nuestra energía pública parece dedicada a un trabajo que no se parece al que nos toca, que es el de instalar, reproducir y rentabilizar la división.

Llevamos años perfeccionándolo. En la televisión, en las redes, en los análisis políticos y en las conversaciones de sobremesa, repetimos que somos un país fracturado, desconfiado, incapaz de ponerse de acuerdo. El relato tiene algo de verdad, pero también focaliza nuestra atención. Mientras describe la división, la alimenta. Y lo que no describe, simplemente deja de existir (al menos en el relato).

Pero tengo una buena noticia que no sale en los noticiarios: Chile colabora todos los días. Colabora la vecina que cuida al hijo de otra para que pueda ir a trabajar. Colabora la empresa que entiende que su desarrollo no tiene sentido si ignora el territorio que la rodea. Colabora el municipio que apoya a una pyme, la universidad que abre sus puertas a una organización social, el emprendedor que comparte lo que sabe con quien está empezando.

Son gestos concretos, muchas veces silenciosos, que no generan clics, retuits ni titulares, pero que sostienen una parte decisiva de la vida común.

El problema no es que la colaboración no exista. El problema es que hemos dejado de reconocerla.

Cuando una sociedad solo se mira desde sus fracturas, termina creyendo que la desconfianza es su destino. Eso tiene consecuencias reales, paraliza decisiones, deslegitima instituciones y convierte en adversarios a quienes deberían trabajar juntos. En cambio, cuando una sociedad también observa sus vínculos, descubre capacidades que estaban ahí, trabajando sin estridencia, resolviendo lo que el conflicto no puede zanjar.

La Revolución francesa nos regaló tres ideas: libertad, igualdad y fraternidad. Con el tiempo, cada lado se apropió de una. La izquierda hizo de la igualdad su bandera; la derecha, tomó la libertad. Y entre todos –de un lado y del otro– fuimos olvidando la tercera.

La fraternidad no es un adorno ni una aspiración sentimental. Es lo que impide que las otras dos se devoren entre sí. Sin ella, la libertad se vuelve soledad y la igualdad se vuelve resentimiento. Con ella, las dos se vuelven país. La colaboración es su forma concreta, cotidiana, practicable, que solo requiere de la disposición básica a creer que con el otro se puede construir algo.

Los problemas que Chile enfrenta hoy –seguridad, desarrollo, salud, infancia, empleo, educación, convivencia democrática– no encontrarán solución en un único actor. No los resuelve el Estado solo, ni el mercado solo, ni la sociedad civil sola. Los resuelve la capacidad de articular capacidades distintas, cruzar saberes, acercar mundos que rara vez dialogan.

En ese sentido, colaborar no es simpático, es eficaz. No es un gesto amable entre partes que se llevan bien; es la respuesta adaptativa a problemas que superan a cualquier actor por separado.

Un país se rompe rápido cuando se multiplican los discursos que separan; se recompone lentamente cuando aumentan las prácticas que nos vinculan.

El cantautor Drexler lo dice mejor de lo que podría decirlo cualquier análisis: “Viva el valiente que tiende el puente y el valiente que lo cruza”. Porque las dos cosas cuestan. Tender un puente expone. Cruzarlo también. Requiere creer que del otro lado hay algo que vale la pena.

La canción también interpela: “Cada cual sabrá qué hacer cuando el barco se hunda”. No es una metáfora amable. Es una pregunta concreta. Cuando las cosas se complican de verdad, ¿tendemos el puente o lo cortamos? ¿Lo cruzamos o esperamos que otro vaya primero?

La colaboración no es para los tiempos fáciles. Es precisamente para cuando “la noche está más cerrada y más confusa”. Y ese trabajo no lo va a hacer el Gobierno solo, ni el mercado solo, ni los medios. Lo hacemos cada vez que elegimos colaborar en lugar de esperar que el otro dé el primer paso. Ahí es donde se nota quién hace su trabajo. Ahí es donde se construye el país que no sale en los noticiarios.

Juntos por la Infancia y Radio ADN lanzan “Hay mucho en juego”, un podcast sobre la infancia en Chile

Esta tarde, Juntos por la Infancia y Radio ADN presentaron “Hay mucho en juego”, el podcast de 10 episodios que busca visibilizar, comprender y movilizar miradas en torno a la situación de los niños, niñas y adolescentes que viven en el sistema de cuidados alternativos en Chile.

La serie es presentada por Radio ADN y 3xi, y es impulsada por Juntos por la Infancia de 3xi. Está conducida por la periodista Sandra Zeballos y por Malena Simonetti, directora de la iniciativa, quienes guían conversaciones con especialistas, cuidadores, autoridades y jóvenes con experiencia en el sistema.

“En Chile estamos llegando tarde con la infancia. Y eso no es una cifra, es una señal de que algo profundo no está funcionando como sociedad”, señala Simonetti. “Este podcast nace como una invitación a detenernos, a escuchar lo que muchas veces no queremos ver y a entender que la protección de la infancia no puede seguir siendo un tema de otros”.

A lo largo de 10 episodios, “Hay Mucho en Juego” aborda temas como el trauma y la reparación a través de vínculos, la soledad de quienes cuidan y el sufrimiento silencioso de niños y niñas que muchas veces no logran expresar su dolor.

El formato combina testimonios reales, voces expertas y experiencias de vida, con el objetivo de humanizar una problemática que suele abordarse desde cifras o diagnósticos técnicos.

“Este no es un podcast más. Busca incomodar, abrir preguntas y, sobre todo, hacernos cargo”, agrega Simonetti. “Porque cuando un niño entra a un sistema de protección, no es solo su historia la que está en juego: es el tipo de sociedad que estamos construyendo”.

“Hay mucho en juego” está disponible en Spotify y otras plataformas digitales.

Juntos por la Infancia es un proyecto de la Corporación 3xi que articula alianzas entre empresas y residencias de protección de la red del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, para mejorar la calidad de vida de los niños, niñas y jóvenes más vulnerados de Chile.

 

Columna del Director Ejecutivo de 3xi, Camilo Herrera: “El cigarro del siglo XXI huele a algoritmo”

Hay un concepto en ciencia política llamado la ventana de Overton. Describe el rango de ideas que una sociedad considera aceptables en un momento dado: lo que se puede decir sin que te miren raro en una cena. La ventana se mueve. Lo que antes era impensable se vuelve radical, luego debatible, luego sensato, luego norma. Y lo que una vez fue norma puede volverse inaceptable.

Hace 40 años, encender un cigarrillo en el avión era perfectamente normal. En una sala de clases también. Nadie pensaba demasiado en ello. Las tabacaleras sabían del daño, tenían los estudios, y eligieron seguir vendiendo elegancia y libertad. La evidencia tardó décadas en mover la ventana. En Chile, recién en 2013 –cuando miles de pulmones ya habían pagado el costo– llegó la ley que prohibió fumar en espacios cerrados. Unos pocos años después, esa imagen –alguien encendiendo un cigarro en un bar, en una sala universitaria o frente a un colegio– nos resulta casi grotesca.

Hoy estamos en un momento análogo. Solo que el producto se llama TikTok, Instagram, o cualquiera de los herederos que vendrán.

El 95% de los adolescentes entre 13 y 17 años usa al menos una red social. Un tercio declara usarlas “casi constantemente” y los datos que acumula la salud pública internacional son difíciles de ignorar: quienes pasan más de tres horas diarias en estas plataformas duplican el riesgo de depresión y ansiedad. El 46% de los adolescentes dice que las redes empeoran su percepción del propio cuerpo. La Organización Mundial de la Salud reporta que el 11% de los jóvenes ya presenta síntomas de uso problemático –adicción, en lenguaje llano–, el doble que hace apenas seis años.

Las plataformas fueron construidas deliberadamente para ser irresistibles. No es que los niños tengan poca fuerza de voluntad. Es que equipos de ingenieros de clase mundial, con acceso a datos de comportamiento que ningún ser humano podría procesar, optimizaron cada detalle –la notificación, el scroll infinito, la dopamina del like– para maximizar el tiempo dentro de la app. Eso se sabe. Hay documentos internos. Hay exempleados que han declarado ante el Congreso de Estados Unidos. Es la misma historia que las tabacaleras, con mejor tecnología.

Los tribunales también lo están dictaminando así. En marzo de 2026, un jurado en Los Ángeles determinó que Meta y Google actuaron con negligencia en el diseño de sus plataformas y condenó a pagar 6 millones de dólares. Un día antes, otro jurado en Nuevo México ordenó a Meta pagar 375 millones por permitir la explotación sexual infantil. Más de 40 estados de EE.UU. tienen demandas activas. El paralelismo con el tabaco ya no es metáfora: es jurisprudencia.

Mientras tanto, el mundo empieza a mover su propia ventana. Australia, en diciembre de 2025, se convirtió en el primer país en prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años, con multas millonarias para las plataformas que no cumplan. Francia y Dinamarca fijaron el mínimo en 15 años. España avanza hacia los 16. La Unión Europea, con su Reglamento de Servicios Digitales, exige eliminar los algoritmos adictivos y prohíbe la publicidad dirigida a niños.

¿Y Chile? Seguimos confiando en la autorregulación de las mismas empresas que diseñaron el problema.

No propongo una cruzada por un mundo analógico que no volverá. Las redes también conectan, apoyan, visibilizan. El 67% de los adolescentes dice sentirse más apoyado gracias a ellas. Ese es un dato real y no hay que tirarlo por la borda. La pregunta no es si las redes son buenas o malas, sino si vamos a dejar que el diseño de sus algoritmos se optimice en función de las ganancias de sus accionistas, o en función del bienestar de nuestros hijos.

Hoy deberíamos exigir la verificación de la edad real (no declaraciones de honor que cualquier niño de 10 años burla en 30 segundos), la prohibición de publicidad dirigida a menores, restricción de los algoritmos de recomendación en cuentas infantiles, teléfonos fuera del aula, como política de Estado y no por la buena voluntad de cada director de colegio, y campañas de salud mental que traten este tema con la misma seriedad que el tabaco o el alcohol.

La ventana de Overton en Chile todavía ubica estas propuestas en el territorio de “lo polémico”. Pero en Australia, en Francia, en Dinamarca, ya son ley. En una década, probablemente nos preguntemos cómo permitimos durante tanto tiempo que algoritmos diseñados para crear adicción tuvieran acceso irrestricto a cerebros de ocho años. Igual que nos preguntamos hoy cómo alguien pudo fumar en una sala de clases.

El daño del tabaco tardó décadas en hacerse visible y en generar respuesta. Con la salud mental de una generación entera no podemos darnos ese lujo de nuevo.

Columna del Director Ejecutivo de 3xi, Camilo Herrera: “La democracia también se cuida”

El inicio de un nuevo Gobierno siempre es un momento de transición política, pero también de reflexión cívica. Cada cambio de mando recuerda que la democracia no es solo un sistema de reglas, sino también una práctica colectiva que depende de la conducta de quienes participan en ella.

Ese recordatorio llega, además, en un contexto internacional inquietante. En distintas partes del mundo no solo se cuestiona el funcionamiento de las democracias; también comienzan a aparecer cambios graduales en las reglas del juego institucional. A veces se trata de reformas que debilitan contrapesos o alteran equilibrios que parecían estables.

Las transformaciones institucionales rara vez ocurren de la noche a la mañana. Suelen configurarse sobre un terreno que primero alienta la división entre “nosotros” y “ellos”, entre “los buenos” y “los malos”. La polarización aparece cuando el desacuerdo deja de ser una diferencia legítima y pasa a percibirse como un peligro.

Distintas investigaciones muestran que la polarización suele nacer del miedo antes que del odio. Las personas reaccionan con fuerza cuando sienten que algo valioso está en riesgo. El temor a perder seguridad, derechos sociales, libertad económica, identidad cultural o estabilidad institucional puede llevar a percibir al adversario político como una amenaza existencial.

Comprender esa dimensión del miedo no elimina los conflictos políticos, pero permite mirarlo de otra manera. Recuerda que la democracia no consiste en eliminar las diferencias, sino en administrarlas dentro de un marco común.

Vale la pena recordar la conocida reflexión de Winston Churchill: la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las demás. En efecto, la democracia es un sistema imperfecto, lleno de tensiones y conflictos, pero sigue siendo el mejor que hemos construido para convivir con nuestras diferencias.

Ese sistema descansa sobre principios que a veces damos por obvios, como los derechos individuales, el Estado de derecho, la separación de poderes y la representación política. Gracias a ellos, sociedades diversas han logrado progresar y desarrollarse sin destruirse políticamente.

El cuidado de ese sistema se juega en gestos públicos que muestran respeto por las reglas, por las instituciones y por quienes piensan distinto. Pero también en gestos privados, como conversaciones que bajan tensiones, acuerdos que evitan conflictos innecesarios, decisiones que priorizan el bien común por sobre la ventaja inmediata.

La democracia no se cuida solo con leyes ni con discursos. Se protege, sobre todo, en la forma en que tratamos al adversario político y en la disposición a seguir compartiendo el mismo espacio institucional incluso cuando el desacuerdo es profundo.

Un cambio de mando, como el que hemos vivido, recuerda que el poder puede cambiar de manos sin que el sistema se rompa, pero también nos muestra que ese momento simbólico descansa en algo más frágil que una ceremonia, que es la voluntad de seguir conviviendo bajo las mismas reglas.